Entrevista con Moncho Iglesias, coordinador de Amal en Palestina
Hablamos con Moncho Iglesias, coordinador de Amal en Palestina, para saber un poco más sobre el proyecto y sobre la evolución de esta segunda edición.
¿Como nació el proyecto de AMAL en Palestina?
El proyecto nació de la idea de traer una nueva clase de esperanza a Palestina. Aquí no hay mucha oferta de actividades de ocio; como por ejemplo ir al cine. En Nablus hay un cine, pero abrió tan sólo hace un año. El teatro de la universidad se llena cada vez que hay actuaciones, pero se organizan en contadas ocasiones. AMAL es una posibilidad de ver cine, fuera del circuito comercial, y de las proyecciones que repiten el tema de la ocupación y de la vida en Palestina, de sobra conocida por la sociedad.
Conozco a la Fundación Araguaney desde hace años y colaboramos desde hace tiempo. Cuando sugerí el proyecto, aceptaron enseguida. Entonces les pedí que enviaran películas que no contuvieran ningún tipo de imagen o diálogo que pudiera herir la sensibilidad de los palestinos. Las películas se visionaron primero en Compostela y después en Palestina. Además de en la Universidad Nacional An-Najah, pregunté en otros sitios si estarían abiertos a ofrecer un festival de cine árabe, llamado AMAL y considerado cómo uno de los mejores del mundo actualmente. La gente respondió de maravilla y todos se animaron a proyectar las películas sin cobrar nada por los pases. Asimismo, la OTC de Jerusalén se encargó de la publicidad, facilitando la distribución de pósteres por toda Cisjordania para dar mayor cobertura al evento. Además de a An-Najah, las películas llegan al campo de refugiados de Balata, a Jerusalén y la Belén. Así, en cierta medida, cubrimos buena parte de la zona y logramos que exista una actividad diferente para la gente local. Al mismo tiempo, dentro de la Universidad, la actividad se proyecta como apoyo a las clases de castellano. Todas las películas que pasamos están en árabe con subtítulos en castellano; con el cual, muchos de los estudiantes vienen, no sólo atraídos por la idea de ver una película, sino también por descubrir palabras que ya conocen en los subtítulos.
¿Como se está desarrollando esta segunda edición?
De momento está teniendo bastante éxito. La Universidad An-Najah es muy receptiva y responden muy bien a todo tipo de actividades. El año pasado, por ejemplo, cuando se proyectó la película Nakba, que dura casi cuatro horas, se llenó el teatro. Esta segunda edición está en comenzando ahora, pero estoy seguro de que tendremos mucho público. El boca a boca ayuda mucho y hace que cada vez venga más y más gente. En el campo de refugiados de Balata, por ejemplo, está prevista la visita de dos colegios, y también dar una charla y realizar coloquios después de cada proyección.
¿Cuáles son los objetivos de este ciclo de cine?
El objetivo primordial es dar un servicio lúdico a la población. Conseguir que llegue cine que de otra forma no llegaría, y también llegar a sitios donde la gente no está muy acostumbrada a las películas. Es interesante ver a gente que va “al cine” por primera vez, y comprobar cómo se entusiasma con esas imágenes en movimiento. Por otra parte, traer AMAL la Palestina ofrece la oportunidad de viajar a otros mundos y a otras culturas, e incluso conocer un poco más sobre nosotros mismos. El año pasado, por ejemplo, fue muy simpática la reacción que provocó la película Lesh Sabreen en los distintos lugares. Mientras en Jerusalén se visionó sin ningún comentario, en Nablus y en Balata las risas fueron múltiples cuando la acción se desarrollaba en el baño. No sólo es bonito ver que la gente acude a ver las películas, por la motivación que supone ver que la actividad tiene una respuesta positiva; sino también por ver las distintas reacciones y la buena acogida. Además, en el caso de la Universidad An-Najah, los estudiantes de castellano pueden practicar sus conocimientos del idioma con los subtítulos. Y doy fe de ello, pues tengo estudiantes que van a ver las películas y disfrutan reconociendo esas palabras que ya saben.






