Saad Alí comparte su concepción del arte con la Galería Caroní. (Parte I)
En vista a su próxima exposición, el jueves 28 de abril, el artista iraquí, Saad Alí, comparte con la galería Caroní sus ideas acerca del arte y de su pintura.
¿Cómo te iniciaste en el mundo de la pintura?
He estado vinculado a la pintura desde niño. Comenzó como un hobby, una actividad de ocio y paulatinamente, se convirtió en mi día a día, mi profesión. Nunca me dediqué a otra cosa. Empecé a pintar pues anhelaba aprender y crear algo. Me resulta difícil hablar de mi trabajo como pintor: a la hora de crear simplemente dejo fluir mis pensamientos y observo la evolución.
¿Cuales son tus influencias?
Tengo influencias muy variadas. Al finalizar mis estudios en Bagdad, me fui a Roma donde conecté con los grandes nombres del cine italiano como Fellini, Visconti, etc. Desde ahí, me fui a Florencia, donde conocí el mundo del fresco y a Caravaggio, lo que cambió mi forma de pintar. Luego, cuando recorrí Europa, pude estar en contacto con los grandes maestros de la pintura como Rembrandt, Vermeer, o Gauguin. También, poseo muchas influencias de los mundos árabe y bizantino.
¿Cómo definirías tu pintura?
Mi producción es un compendio de teatro y pintura. Es un espectáculo en el que se nos presenta a un personaje que observamos evolucionando en el espacio pictórico. Todo es fantasía: son narraciones derivadas de mi imaginación que presento a los espectadores. Trato de que las personas sientan e imagine. Simplemente, pinto ideas.






